¿Qué podemos hacer para que aquello
que deseamos se cumpla?
Comprar todas las papeletas. Todas. Es decir, hacer todo aquello que se puede hacer. Hacer todo lo que nosotros o cualquier otro, pueda hacer para que el deseo se cumpla.
La única forma segura de que un deseo
se haga realidad, es que todo lo que pueda influir en él para que se
cumpla, esté controlado.
A veces, decíamos la semana pasada, es
imposible controlar todo lo que se podría hacer. A veces, como en la lotería hay
papeletas que no están en venta o que no son nuestras.
Por eso trabajamos. Para aumentar
probabilidades de que el deseo se pueda cumplir. Por eso traducimos
el deseo a objetivos, a algo que esté bajo nuestro control.
Si yo trabajo mis objetivos (compro mis
papeletas) y el deseo se cumple, objetivo conseguido, deseo
satisfecho.
Si yo trabajo mis objetivos (compro mis
papeletas) y el deseo no se cumple, objetivo conseguido, deseo
insatisfecho.
Insisto: objetivo conseguido.
Insisto: objetivo conseguido.
Efectivamente, he hecho aquello que
elegí hacer, de entre todo lo que yo podía hacer.
VENTAJAS DE TRABAJAR EN LOS
OBJETIVOS, NO EN LOS DESEOS
Al trabajar con
nuestros objetivos, al trabajar con lo que controlamos, es que nos “desatascamos”
de la idea de que el deseo tiene que cumplirse por el hecho de ser
bueno, grande, justo, útil para mi, útil para el otro o para los
demás. Merma nuestra frustración.
Al
entrenarnos en buscar papeletas, las encontramos, y de ellas elegimos
algunas con lo que aumentamos la probabilidad de que el deseo se haga
realidad. Hacemos más probable que el deseo se cumpla.
Nos hacemos mas conscientes de que elegimos qué papeletas vamos a comprar, qué objetivos vamos a trabajar. Elegimos unas, dejamos otras. No sólo aprendemos a elegir, sino, y sobre todo: aprendemos que elegimos.
Aprendemos a movernos en el mundo de las
probabilidades, el mundo real, el mundo en el que lo seguro, por
mucho y bueno que sea, no se produce salvo que, sobre ello, tengamos
el control absoluto y eso no lo tenemos. Aprendemos a relativizar
lo que “tiene que ser así porque sí”
Elegir, decidiendo con qué objetivos vamos a trabajar, saber que nos movemos en probabilidades, sin frustracción por el resultado, nos hace mas libres. Nos sentimos más libres.
Muchas personas aprenden a felicitarse por el trabajo hecho, aunque el resultado
no sea el deseado. Aprendemos a valorar más el proceso y el
esfuerzo que los resultados.
Si sentimos que trabajamos en aquello que hemos elegido, si sabemos que no por ello el deseo se va a cumplir,
si somos conscientes de que nuestra área de trabajo es esa, la de
comprar papeletas, cuando el deseo no se cumple no nos sentimos
culpables, porque asumimos que no es responsabilidad nuestra que se
cumpla ya que hay más papeletas que no están a nuestro alcance.
Nosotros somos responsables de nuestros objetivos, no de los objetivos de los demás. Ni del deseo.
Merma nuestra culpa ante el deseo no cumplido.
COMO MEJORAR NUESTRA PRÁCTICA
DENTRO DE NUESTRA ÁREA DE CONTROL.
Acostumbraos a elegir objetivos
que creáis van a servir para conseguir el deseo.
Y dejad los de los demás para los demás.
Y dejad los de los demás para los demás.
Decíroslo a en voz alta o
escribirlos. Esto ayuda a verlos mejor. Y si tenéis con quién compartirlo, mejor aún.
Y preguntaros después ¿esto que
acabo de decir depende exclusivamente de mi?
Felicitaros por trabajar en vuestros objetivos, independientemente de que el deseo se cumpla.
A veces decimos: mi deseo es que
tengamos una buena relación y entre mis objetivos están: que nos
escuchemos, que nos digamos lo que nos pasa, que nos respetemos, que
seamos muy importantes el uno para el otro.
Todos están muy bien,
pero todos siguen siendo deseos.
Yo controlo escuchar yo, no controlo
que escuche el otro, yo controlo decir lo que me pasa, no controlo
que el otro diga lo que le pasa. Y así con el resto.
Lo que no
está bajo mi control no es un objetivo, sigue siendo un deseo.
Nos suele costar aceptar que yo no
controlo que el otro haga o diga lo que yo hago o digo. “Tendría
que hacerlo, pues yo lo hago”
Seguimos queriendo controlar lo que
no está bajo nuestra área de control.
Y eso es una gran fuente de
sufrimiento.